
Ahora, por fin, tengo en mi vida el tiempo a mi favor. Tiempo para mi familia, para mis amigos, incluso para los que consideran que no soy su amiga, pero sobre todo, tengo tiempo para mi. Un tiempo para mirarme al espejo y constatar que los años pasan pero también para ver que la vida hace de la cara de cada uno lo que han aportado sus vivencias. Un tiempo para ver como la persona que lleva a mi lado casi toda la vida, sigue siendo la misma, aunque con más ternura, más paciencia, porque los años le han ablandado los sentimientos. Un tiempo para reconocer que los hijos nunca se marcha de casa, todo lo contrario. Cuando se van regresan con amigos, amigas, novios, novias, compañeros, compañeras y finalmente con sus propios hijos. Un tiempo para compartir con todos vosotros que tengáis interés y sobre todo tiempo para perderlo con palabras que se lleva el viento.
Porque me gusta ver pasar el tiempo, poder leer sus palabras en mi rostro, y me gusta usar las palabras, porque se que con el tiempo se las lleva el viento.
Me gusta que hayas iniciado un blog, uerida Elisabeth. Creo que te vendrá bien, y nosotros disfrutaremos al leerlo y recordar tiempos pasados. Änimo
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