Todo en este mundo tiene un comienzo y un fin. Ya nos lo demostraron los científicos cuando dieron al traste con la teoría de la eternidad alegando que el mundo tuvo también su nacimiento. Fue hace ni se sabe cuantos años, con un gran estallido que ha pasado a la historia con el nombre de Big Bang. Claro que para demostrar que la vida tiene un límite, que comienza en algún sitio para luego terminar en otro, no tenemos que recurrir a la ciencia. Basta con mirarnos al espejo para comprender que el tiempo pasa. Así que todo tiene un comienzo y un fin.
Pero ¿y el sexo? ¿Que pasa con el sexo? ¿Ha rondado siempre la vida? ¿Fueron sus inventores los animales prehistóricos, o tal vez los pequeños "bichitos" que poblaron la tierra en un tiempo en el que el globo terráqueo no había decidido todavía si albergar o no al Homo Sapiens?
El caso es que la pregunta se las trae, porque si todo ha tenido un comienzo, en algún momento y lugar tiene que haber surgido también nuestro "instinto básico". Y es una suerte para nosotros, los mortales curiosos, que haya gente para todos los gustos. Porque esta pregunta tiene su respuesta gracias a los estudios del profesor estadounidense William Schopf.
Se trata de una eminencia en la materia de la evolución de la tierra, un paleobiólogo (¿?) con estudios en Harvard etc. y además experto en la teoría de Darwin. Y toda su sabiduría le ha llevado a la conclusión de que el sexo comenzó hace 1.100 millones de años en un territorio que ahora está en China. No cuenta los pormenores de los hechos, tal vez por pudor, o porque la historia acabaría clasificada X. Sin embargo, y a pesar de carecer de datos concretos de esta primera incursión sexual, mi imaginación da de sí para las fantasías eróticas más extravagantes, porque ahí estaba ella, la célula solitaria:
"Era una célula solitaria que vagaba sin rumbo en un plancton; una célula que no paraba de hacerse preguntas sobre su aburrida existencia. La tradición le obligaba a reproducirse de la manera que entonces estaba de moda, la asexual, lo que no le producía ninguna satisfacción. Por eso un día decidió probar fortuna y romper con su miserable vida buscando el placer de lo carnal. En una milésima de segundo consiguió abordar a otra célula y ¡zas! ¡había nacido el sexo!"
Esta fantasía, por muy increíble que parezca, tiene como he dicho su base científica. Además fue en China. Algunos creen que la actividad sexual pudo haber tenido su origen en Siberia, pero no existen pruebas. Otros aseguran que la avanzadilla del sexo se vivió en la India, de ahí el Kama Sutra, o en Thailandia, país inspirador de la película Emmanuelle. Pero nada más lejos de la realidad. A la hora de enfrentarse con la historia no vale lo que antaño escribieron los sabios ni el erotismo prefabricado con diseño estilo Hollywood. No señor. A la hora de enfrentarse con la historia hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. Porque el sexo nació en China y de ahí sus miles de millones de habitantes.
