lunes, 28 de marzo de 2011

HE VUELTO


He vuelto. Después de algo más de un año sin dar señales de vida, he vuelto. Han sido meses de grandes altibajos, como lo son casi todos, pero en esta ocasión más acentuados. Y eso ha llevado a un pequeño cortocircuito en mi pobre mente que no ha sido capáz de unir por escrito dos palabras seguidas. Colapso total, sencillamente. Aunque supongo que no es nada nuevo ya que no hay más que ver la actuación de los políticos mundiales para comprender que eso, lo del colapso mental, es el pan nuestro de cada día.

martes, 12 de enero de 2010

AVATAR

Avatar, según el hinduismo, es la reencarnación terrestre de un Dios. Según la Real Academia Española de la Lengua es también una fase, un cambio, una reencarnación o una transformación. Y me gustan los Na´vi de Pandora. Sus grandes ojos, esas orejas que se mueven constantemente siguiendo los sentimientos y la conversación; su gran estatura y hasta su color, azul del cielo. También me gustan sus adornos, largas melenas y la forma que tienen de conectarse con la naturaleza que les rodea. Debo confesar que me gustan. Y supongo que el encanto de este pueblo, además de los extraordinarios efectos de una tecnología cinematográfica más que avanzada, es lo que ha llegado al alma de los millones de espectadores que han visto la película. La historia de Pandora, de su pueblo, de sus seres imaginarios nos lleva a una fantasía desbordante en cuanto a su estructura, aspecto, etc. Pero ahí, al menos para mí, es donde se acaba todo.

Porque ¿que pasa con la historia? Esa en la que los seres humanos capitalistas, a través de las multinacionales, arrasan con lo que sea para aumentar su riqueza y lo hacen con la ayuda de los militares sin escrúpulos adiestrados para destruir y matar. Y esa historia de que el bueno buenísmo es un jóven marine en una silla de ruedas sin futuro en nuestra vida real. O esa otra historia sobre unos seres excepcionales, sin maldad alguna, que han encontrado la conexión entre todos los seres vivos de la naturaleza. Incluso esa historia de unos científicos que intentan construir el puente entre los malos capitalistas y militares y los buenos bondadosos carentes de maldad alguna. ¡Vaya baturrillo y sin novedad alguna! No es que sea la misma historia que Terminator o Abyss, pero...... malos, malísimos, empresas capitalistas, ciencia mucha ciencia que busca la unión entre lo bueno y lo malo, y luego también naturalmente los buenos, buenísimos. Y lo de la ecología no termino de verlo con toda claridad.

Ya se que el cine es así, son sus historias, las de siempre, pero en este caso, y sobre todo después del éxito aplastante de Avatar, yo personalmente me había esperado algo más original. Además los Na´vi me recuerdan a los hombres invisibles de "La Selva Esmeralda", o lo que es lo mismo, a los Yanomani, la tribu indígena que vive entre Venezuela y Brasil, que en la vida real han encontrado la perfecta armonía entre el hombre y la naturaleza. ¿Recuerdan esa película (1985) de John Boorman? ¿Recuerdan la escena de los grandes bull-dozers que arrasan la selva brasileña? ¿Recuerdan el fuego y la desolación de los yanomani que se ven obligados a buscar un nuevo hogar? No era Pandora, era Brasil, no era un mineral, era una presa, pero en fin .........

domingo, 30 de agosto de 2009

Cristales del Mar


Sentada a orillas del mar me gusta oír y sentir la llegada de las olas. Algunas abordan la playa con suavidad, sonriendo al bañista, mientras que otras se acercan enfurecidas con la esperanza de arrastrar a lo más profundo del océano cualquier objeto perdido en la playa. Pero dicen que el mar cuando se lleva algo, siempre lo devuelve. De una forma u otra vuelve a escupir sobre la tierra lo que antaño fue arrastrado por la fuerza del agua. No se si será verdad o mentira pero me gusta jugar con la idea de que eso es una realidad. De que todo lo que desaparece en las profundidades de nuestros mares, regresa de alguna forma u otra a sus orígenes. A la tierra. Por eso no me sorprende ver tantos "tesoros" en las playas de nuestro litoral. Tesoros que voy buscando y coleccionando y que seguramente, si analizara sus orígenes, me llevarían al otro lado de la tierra, décadas atrás. Y mientras estoy sentada en la orilla, removiendo las pequeñas piedras de la playa en busca de mis cristales o vidrios marinos, fantaseo con mis pequeños cristales y sus orígenes. Dicen que el mar tarda al menos diez años en pulir las aristas de un pequeño trozo de cristal y que tienen que pasar al menos otras dos décadas para que su superficie quede perfectamente lisa y redondeada. Así que mis cristales, que son muy pequeños pueden remontarse siglos atrás en la historia y tal vez haber formado parte de la gesta de algún barco que antaño surcaba los mares, con su capitán al frente, en busca de poder y riquezas. Y esos cristales que entonces eran sus copas terminaron en el fondo de las aguas tras una terrible tormenta para luego, poco a poco, siglo tras siglo, ser arrastrados hasta mi orilla, y terminar en mis manos.
Me gustan los cristales grandes, pero son difíciles de encontrar. Abundan sobre todo los pequeños, casi diminutos, pero que a pesar de su ínfimo tamaño no escapan a mi vista. Y me gustan los cristales azules, pero esos son muy escasos. Hay sobre todo verdes y ahumados, también transparentes. Y lo más divertido son sus formas. He conseguido encontrar uno transparente, con la forma perfecta de un corazón. ¿Cómo lo habrá hecho el mar? ¿En que estarían pensando las olas? ¿Cómo conocen la forma perfecta de un corazón?
Preguntas todas ellas sin respuesta posible ya que las olas ni hablan, ni piensan, ni sienten. ¿O sí? ¿Y de dónde vienen todos estos cristales? ¡Pequeños trozos de vidrio que tienen su propia historia! Cristales robados por el mar para luego ser devueltos a la tierra. A mis manos. Vidas de cristal, sin duda: ¿Que habrán visto estos cristales?

domingo, 24 de mayo de 2009

Música

Duele el corazón. Duele. Pero no de dolor de corazón, sino de dolor de recuerdos. Recuerdos que te vienen a mente con la música. Sonidos que penetran por cada poro de tu piel. Sonidos que se mueven en tu interior, recorriendo el camino de la sangre hasta llegar al corazón. Y ahí, según sea el recuerdo de cada palabra, de cada compás, de cada nota.... pues eso.... te dolerá más o menos. Pero no es un dolor a usanza; es otro tipo de dolor. Ese que a veces duele de verdad y que otra, con su dolor reconforta. Así son los recuerdos. Los nuestros, de los seres humanos. Tan frágiles que cualquier día se nos rompen.
¿Quien inventó la música?
¿Tiene nombre?
¿Tiene premio Nobel (acentuado en la e, porque es un apellido y así se llamó el buen señor, que no en la o como se empeñan en este estupendo país que es también el mío)?
¿De dónde viene la música?
¿Quien? ¿dónde? ¿cómo?
Da igual. Gracias por esa fragilidad humana que está compuesta por las notas que componen la escala musical, que son el sonido de nuestra vida.

martes, 5 de mayo de 2009

Agachate Maldito




Siempre pienso que puedo escribir algo, pero luego, a la hora de la verdad se me van las ideas. No es la falta de memoria, ni la edad. Soy sencillamente yo. Mi falta de empuje por hacer cualquier cosa, aunque he hecho muchas en la vida, tener tres hijos por ejemplo, tener un buen empleo, un compañero estupendo, varios perros; saber conservar el cariño y la amistad con los hermanos, amigos. Bueno, no es merito mío, es compartido con todos los que han estado a mi lado. Pero ahí está. Y no es poco. Y quería escribir algo, compartir con los pocos que me leen. Y eso va a ser "Agachate Maldito".
Siempre intuí que no era una estudiante de imagen y cine de los habituales. Cuando allá por los años setenta todos se inclinaban, por no decir, adoraban a Bergman y Saura (grandes genios de la cinematografía universal); alucinaban con "El acorralado Potemkin" porque formaba parte de los estudios cinematográficos o consideraban que Polanski iría más allá del cine (que realmente lo consiguió); bueno pues en esos años , yo ingenua de mi ya tenía un gran ídolo cinematográfico en mi mente, Sergio Leone. Decían mis compañeros que yo estaba loca, ¡que vulgaridad la mía! ¡inclinarme por los espaguetti western! Pero esas películas en los que el bueno, el feo y el malo, decidieron que la muerte tenía un precio, y ese precio era un puñado de dólares, hasta que finalmente llegó su hora, a pesar del grito ¡agachate maldito! eran, y siguen siendo para mí una forma magistral de aunar un mensaje con una estética. Y ni el mensaje, ni la estética, tiene que ver con las películas del lejano oeste. Esas de indios y vaqueros tradicionales que nos ofrecen los americanos. Y no digo que estas sean malas (aunque algunas hayan quedado algo anticuadas).
El caso es que el otro día volví con Sergio Leone. Al que admiré en mi época de estudiante de imagen en Ciencias de la Información, y al que seguiré admirando el resto de mi vida. Volvi a ver ( ya deben de ir 25) "Agachate Maldito" (no con Clint Eastwood que suele ser su habitual) sino con Rod Steiger y James Coburn, y disfruté como antaño de una película estupenda que además tiene más de treinta años. No ha perdido con los años, porque el buen cine, lo que es realmente cine, contar historias que sobreviven el paso del tiempo, o bien porque son historia de por si, o porque se adelantan a lo que en el futuro va a ocurrir; es lo que tiene, son historia contadas en imágenes que vivirán toda la eternidad. Y si además van aderezadas con grandes actores y un compositor de la talla de Ennio Morricone, pues eso, creo que no queda más por decir. Porque en Sergio Leone, cada plano es compartido con Ennio Morricone;una simbiosis perfecta, con actores e historias que a lo largo de las décadas siguen vigentes. Y si no es así que alguien me lo discuta. Porque Sergio Leone, al margen de estas películas, hizo otras obras magistrales, con Morricone, siempre a su lado. Y si antes me dijeron que mis gustos cinematográficos eran de locos, ahora que me lo discutan. ¡Agachate Maldito! Mecha corta ..... no mecha normal.

jueves, 23 de abril de 2009

Letras Para Todos

Fue tal día como hoy en el que dos genios de las letras dejaron nuestro mundo. Dos de los grandes, que si hoy en día hubieran sido tenistas, se habrían llevado todos los Masters y Slams del mundo. Todos los trofeos habidos y por haber. Porque los dos eran los grandes Maestros de lo suyo; la novela y el teatro. Y aunque hoy en día su obra para muchos resulte antigua y desfasada no podemos olvidar que de alguna forma, gracias a su ingenioso ingenio, reinventaron esas disciplinas literarias llevándolas justo al lugar preciso para alcanzar la universalidad: llegaron al pueblo llano. Causaron revuelo con sus historias de amor, odio y locura y causaron ese revuelo porque su palabra escrita en papel, interpretada o leída en voz alta por ese que sabía leer; esas palabras que se pudieron escuchar siglos atrás, llegaron al corazón del pueblo. Despertaron en ese mismo pueblo, en sus hombres y mujeres, en los niños y en los ancianos, los anhelos y misterios más secretos que alberga la mente humana. Y para eso sirve la palabras que no son otra cosa que la prolongación del pensamiento del hombre. En este caso un pensamiento aderezado con una gran imaginación. Afortunadamente. Porque sin imaginación este mundo no sería el mismo.
Gracias Cervantes. Gracias Shakespeare.
Gracias a todos los escritores del mundo(poetas, novelistas, dramaturgos, guionistas, periodistas etc.) por dejar impresa en el papel o en la realidad virtual parte de vuestra mente. Gracias por adornar el mundo con historias, divertidas, tristes, dramáticas, terroríficas o de cualquier otro género. Porque sin la palabra escrita, como prolongación de la fantasía de la mente humana, nosotros los humanos no seríamos nada. Poque como decía Blas de Otero, siempre nos quedará la palabra. Gracias.

martes, 24 de marzo de 2009

Muerte de papel

Se llamaba Jade Goody y tenía cáncer terminal. Sin duda una tragedia para todo su entorno familiar. Y murió. Pero no murió en el anonimato como lo hace la inmensa mayoría de mujeres que sufren el mismo mal. No, ella no murió así. Murió rodeada de cámaras y a través de esas cámaras, de cientos de miles de personas que no la conocían de nada pero que en ese momento la idolatraban y que probablemente dentro de pocos días no se acordarán de ella.
Era una venta de su vida, de su tragedia, de su cáncer. Dicen ahora que fue una llamada de atención a todas las mujeres que pueden sufrir la misma enfermedad. Y en su país natal, incluso los políticos de esa misma nación, aseguran que gracias a ella muchas mujeres han dado el paso decisivo para prevenir esa misma tragedia.
Pero no nos dejemos engañar. Porque si bien la muerte de Jade Goody, su muerte en directo, tras su boda en directo, su sufrimiento en directo (todo ello previo pago, naturalmente) ha llevado a muchas mujeres inglesas a la consulta preventiva, no debemos olvidar quien era Jade Goody.
Jade, mucho antes de caer enferma, ya era una estrella de la televisión británica, del "reality show" del gran hermano en su país, vendiendo sus intimidades por dinero. Un polvo aquí, otro por allá, insultos, menosprecios, odios y demás cosas que traen esos programas que no hacen otra cosa que vender lo más ruin del ser humano. Y digo ruin no por lo que los seres humanos hacemos, porque ni el sexo ni los odios, ni nada de eso, ni muchas otras cosas mas son ruines; lo realmente ruin es venderlo por dinero.
Será que somos tan frágiles que tenemos que recurrir al vil metal, bueno ahora más bien al vil papel.
Pero no quiero que nadie se confunda. Porque yo siento la muerte de Jade, a esa edad, con toda la vida por delante con sus hijos. También soy madre y me imagino el vacío de su familia.
Pero que nadie se confunda. Porque creo que no debemos vender nuestras vidas, y menos aún nuestra muerte por algo tan vil como el papel.
Se que la vida del ser humano es frágil, es una vida de cristal, pero no puede ser tan frágil que se deje romper por algo todavía más frágil, como lo es el papel.