martes, 5 de mayo de 2009

Agachate Maldito




Siempre pienso que puedo escribir algo, pero luego, a la hora de la verdad se me van las ideas. No es la falta de memoria, ni la edad. Soy sencillamente yo. Mi falta de empuje por hacer cualquier cosa, aunque he hecho muchas en la vida, tener tres hijos por ejemplo, tener un buen empleo, un compañero estupendo, varios perros; saber conservar el cariño y la amistad con los hermanos, amigos. Bueno, no es merito mío, es compartido con todos los que han estado a mi lado. Pero ahí está. Y no es poco. Y quería escribir algo, compartir con los pocos que me leen. Y eso va a ser "Agachate Maldito".
Siempre intuí que no era una estudiante de imagen y cine de los habituales. Cuando allá por los años setenta todos se inclinaban, por no decir, adoraban a Bergman y Saura (grandes genios de la cinematografía universal); alucinaban con "El acorralado Potemkin" porque formaba parte de los estudios cinematográficos o consideraban que Polanski iría más allá del cine (que realmente lo consiguió); bueno pues en esos años , yo ingenua de mi ya tenía un gran ídolo cinematográfico en mi mente, Sergio Leone. Decían mis compañeros que yo estaba loca, ¡que vulgaridad la mía! ¡inclinarme por los espaguetti western! Pero esas películas en los que el bueno, el feo y el malo, decidieron que la muerte tenía un precio, y ese precio era un puñado de dólares, hasta que finalmente llegó su hora, a pesar del grito ¡agachate maldito! eran, y siguen siendo para mí una forma magistral de aunar un mensaje con una estética. Y ni el mensaje, ni la estética, tiene que ver con las películas del lejano oeste. Esas de indios y vaqueros tradicionales que nos ofrecen los americanos. Y no digo que estas sean malas (aunque algunas hayan quedado algo anticuadas).
El caso es que el otro día volví con Sergio Leone. Al que admiré en mi época de estudiante de imagen en Ciencias de la Información, y al que seguiré admirando el resto de mi vida. Volvi a ver ( ya deben de ir 25) "Agachate Maldito" (no con Clint Eastwood que suele ser su habitual) sino con Rod Steiger y James Coburn, y disfruté como antaño de una película estupenda que además tiene más de treinta años. No ha perdido con los años, porque el buen cine, lo que es realmente cine, contar historias que sobreviven el paso del tiempo, o bien porque son historia de por si, o porque se adelantan a lo que en el futuro va a ocurrir; es lo que tiene, son historia contadas en imágenes que vivirán toda la eternidad. Y si además van aderezadas con grandes actores y un compositor de la talla de Ennio Morricone, pues eso, creo que no queda más por decir. Porque en Sergio Leone, cada plano es compartido con Ennio Morricone;una simbiosis perfecta, con actores e historias que a lo largo de las décadas siguen vigentes. Y si no es así que alguien me lo discuta. Porque Sergio Leone, al margen de estas películas, hizo otras obras magistrales, con Morricone, siempre a su lado. Y si antes me dijeron que mis gustos cinematográficos eran de locos, ahora que me lo discutan. ¡Agachate Maldito! Mecha corta ..... no mecha normal.

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