Avatar, según el hinduismo, es la reencarnación terrestre de un Dios. Según la Real Academia Española de la Lengua es también una fase, un cambio, una reencarnación o una transformación. Y me gustan los Na´vi de Pandora. Sus grandes ojos, esas orejas que se mueven constantemente siguiendo los sentimientos y la conversación; su gran estatura y hasta su color, azul del cielo. También me gustan sus adornos, largas melenas y la forma que tienen de conectarse con la naturaleza que les rodea. Debo confesar que me gustan. Y supongo que el encanto de este pueblo, además de los extraordinarios efectos de una tecnología cinematográfica más que avanzada, es lo que ha llegado al alma de los millones de espectadores que han visto la película. La historia de Pandora, de su pueblo, de sus seres imaginarios nos lleva a una fantasía desbordante en cuanto a su estructura, aspecto, etc. Pero ahí, al menos para mí, es donde se acaba todo.
Porque ¿que pasa con la historia? Esa en la que los seres humanos capitalistas, a través de las multinacionales, arrasan con lo que sea para aumentar su riqueza y lo hacen con la ayuda de los militares sin escrúpulos adiestrados para destruir y matar. Y esa historia de que el bueno buenísmo es un jóven marine en una silla de ruedas sin futuro en nuestra vida real. O esa otra historia sobre unos seres excepcionales, sin maldad alguna, que han encontrado la conexión entre todos los seres vivos de la naturaleza. Incluso esa historia de unos científicos que intentan construir el puente entre los malos capitalistas y militares y los buenos bondadosos carentes de maldad alguna. ¡Vaya baturrillo y sin novedad alguna! No es que sea la misma historia que Terminator o Abyss, pero...... malos, malísimos, empresas capitalistas, ciencia mucha ciencia que busca la unión entre lo bueno y lo malo, y luego también naturalmente los buenos, buenísimos. Y lo de la ecología no termino de verlo con toda claridad.
Ya se que el cine es así, son sus historias, las de siempre, pero en este caso, y sobre todo después del éxito aplastante de Avatar, yo personalmente me había esperado algo más original. Además los Na´vi me recuerdan a los hombres invisibles de "La Selva Esmeralda", o lo que es lo mismo, a los Yanomani, la tribu indígena que vive entre Venezuela y Brasil, que en la vida real han encontrado la perfecta armonía entre el hombre y la naturaleza. ¿Recuerdan esa película (1985) de John Boorman? ¿Recuerdan la escena de los grandes bull-dozers que arrasan la selva brasileña? ¿Recuerdan el fuego y la desolación de los yanomani que se ven obligados a buscar un nuevo hogar? No era Pandora, era Brasil, no era un mineral, era una presa, pero en fin .........
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